Todo delito está relacionado con las circunstancias que rodean al individuo. El entorno es uno de esos factores que influyen en él. Las cosas se complican cuando lo que rodea al individuo es un entorno difícil.

Hace años visité  la cárcel de Tarragona como voluntaria de Cruz Roja. Pensaba que “los malos” serían diferentes a los ciudadanos que veía pasear por las calles de Tarragona. Pero no es así. Simplemente, han sido presa de la vida. Han tenido pocas oportunidades, han crecido en un entorno complicado y sus decisiones no han sido las más acertadas. Y es que en sus vidas las cosas se complicaron.

La Arquitectura define los espacios, el entorno que rodea al individuo. Los arquitectos contribuimos, en el mejor de los casos, a idear y construir ese espacio que envuelve al ciudadano. Como creadores de ese espacio cercano al ser humano tenemos una responsabilidad social, política y técnica. Es decir, que el arquitecto debería dar respuestas a lo que interesa a la sociedad. Y es que, en ocasiones, pecamos de idealistas, por cierto, algo inherente a la condición humana.

Me gustaría, hablar de Camp Clar, uno de los barrios de Tarragona en el que se pueden identificar algunos de los problemas y circunstancias que expuse anteriormente.

El Pla Integral de Camp Clar tuvo una duración de siete años –desde 2005 hasta 2012- y concluyó con la construcción de un edificio que pretendía ser emblemático: el que se bautizó como Espais de Trobada.

Cómo arquitectos tendríamos que responder a preguntas como: ¿Quién va a usar ese espacio? ¿Cuáles son sus circunstancias? ¿Qué podemos hacer para mejorar su realidad? ¿Qué es mejor, pensar en un edificio emblemático –fruto de un momento político- o una pista de skate para los jóvenes el barrio? Mejorar su bienestar pasa por entender cuál es su realidad, en qué se basa su cultura, también su ocio. De qué manera podemos contribuir para fomentar las buenas costumbres, que las hay. No podemos dejar que los espacios públicos se conviertan en espacios con carácter residual. Esos espacios deben estar relacionados con la forma de vida de sus habitantes y han de ayudar a mejorarla.

El Plan Integral de Camp Clar tenía algo de atípico, ya que la intervención social tenía peso específico. De él salió un Plan que dotaba de policía para combatir el absentismo escolar, el estilo Rudy Giuliani y la “tolerancia cero”. También se centraba en que hubiera más programas de atención familiar, de promoción del deporte y de búsqueda de empleo.

La tolerancia cero es un enfoque de política de seguridad ciudadana puesta en práctica en Nueva York. Está basada en castigar cualquier infracción reduciendo al máximo el tiempo entre el delito y la respuesta judicial. La tolerancia al delito es cero, por lo que no se tienen en cuenta circunstancias atenuantes a la hora de castigar esos delitos. Se ideó siguiendo la “teoría de las ventanas rotas” que los universitarios James Silson y Georges Kelling publicaron en marzo de 1982 en The Atlantic Monthly, en un artículo que define cuáles son sus principios.

Lo que dice la teoría de las ventanas rotas es que, si en un edificio aparece una ventana rota, y no se arregla pronto, inmediatamente el resto de ventanas acaban siendo rotas porque se está transmitiendo un mensaje de abandono. Ello es extrapolable a otros elementos, como una pared con una pintada, una pieza de mobiliario urbano destrozado o un solar abandonado. Y es que solares con aspecto desolado hay alguno en Camp Clar.

No dudo de la labor que se llevó a cabo del 2007 al 2012 con el Pla Integral de Camp Clar, pero creo que los esfuerzos en el terreno social debieron ir necesariamente acompañados de los arquitectónicos y urbanísticos. Sigue siendo necesario mantener y dignificar el parque de viviendas, sus espacios exteriores y sus plantas bajas, evitar en lo posible las ventanas rotas. Una plaza degradada o un solar abandonado son caldos de cultivo para el vandalismo y la delincuencia. Ya no hablemos de los pisos vacíos.

Al hablar de Camp Clar es inevitable hacerlo de la Anella dels Jocs del Mediterrani, en plena construcción. Si las ventanas rotas transmiten abandono y dan pie al vandalismo y la delincuencia, un equipamiento de esta envergadura puede ayudar a reforzar la idea de pertenencia al barrio de los vecinos. Porque es un equipamiento que tiene vocación de ser emblemático para la ciudad de Tarragona, al menos durante la celebración de los Juegos. Y es que ya se sabe, los equipamientos deportivos son los santuarios del siglo XXI.

Tiene por lo tanto un alcance a nivel de municipio, pero habrá que ver cómo convivirá la actividad deportiva con el barrio durante y después de los Juegos. Pero ese ya es otro tema. Mientras haya precariedad laboral en el barrio o graves problemas sociales, de poco servirán los grandes santuarios. Sirve tener un proyecto de vida, una familia, salud, un techo en el que vivir y amigos. La acumulación de problemas lleva a lo que decía al principio: que un entorno difícil hace que las cosas se compliquen.

 

Publicado en Actualitatpenal.cat el 06-03-2017

Publicado en el Diari Més Tarragona el 19-05-2017

Author Cristina Sáez de Juan

Soy Cristina Sáez, Arquitecta y directora de RT+Arch. Cuento con 15 años de experiencia en el sector de la arquitectura. Durante mi carrera me he enfrentado a proyectos de edificación, diseño y urbanismo de todo tipo. Desde obras singulares en espacios públicos hasta la rehabilitación de viviendas particulares. RT+Arch diseña y reforma viviendas en Tarragona y se caracteriza también por la consciencia sobre el medio ambiente. Soy especialista en Energías Renovables y estoy convencida de que el diseño sostenible es el futuro de la construcción. Implemento estos conocimientos en mis proyectos para construir casas más sostenibles. ¿Cómo es la casa de tus sueños?

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